Estudiar en el extranjero puede ser una aventura; una importante oportunidad de desarrollo personal y profesional. Esta experiencia conlleva un estrés emocional considerable para cualquier estudiante internacional que llega a un nuevo campus, a veces acompañado de emoción e incertidumbre. El camino hacia esta nueva experiencia no se limita solo a familiarizarse con un nuevo sistema académico, sino que también implica adaptarse no solo a una nueva cultura, sino también a un nuevo idioma, un nuevo sistema de apoyo y, en algunos casos, a la ausencia total de dicho sistema. Los problemas de salud mental entre los estudiantes internacionales no son atípicos, sino la norma. El sector universitario está moderando considerablemente la situación mediante la clara obligación de ir más allá de un simple servicio de asesoramiento reactivo para crear un sistema de apoyo integral, verdaderamente inclusivo y preventivo, que garantice la salud mental y adopte una respuesta culturalmente apropiada a esta necesidad. Abordar la salud mental de los estudiantes internacionales ayudará a desmitificar los desafíos globales de la educación superior, y el bienestar de un estudiante internacional es fundamental para que complete bien sus estudios universitarios y permanezca en el campus.
Entendiendo la presión única que enfrentan los estudiantes globales
Si bien todos los estudiantes enfrentan estrés, los obstáculos para los estudiantes internacionales se ven agravados por factores que pocos estudiantes nacionales enfrentan. No se trata solo de gestionar el estrés; se trata de asesoramiento intercultural en las
universidades que reconozca las barreras profundas y sistémicas.
Factores de estrés comunes para estudiantes que estudian en el extranjero:
Choque cultural y soledad: La nostalgia es más que el simple anhelo de volver a casa; con frecuencia puede tener un componente de tristeza por haber perdido un sistema de apoyo familiar y lidiar con una aparente sensación de desconexión social. De hecho, algunos estudios indican que los estudiantes internacionales reportan niveles más altos de ansiedad y depresión que sus contrapartes nacionales, e incluso algunos estudios indican tasas de depresión y ansiedad del 40 % o superiores. Barreras lingüísticas y de comunicación: Un estudiante puede tener suficiente dominio del inglés para participar en debates en clase, pero puede ser menos capaz de expresar la complejidad de sus emociones y comprender un lenguaje de salud mental que se percibe como muy contextual. Esta brecha se convierte en una característica clave de la experiencia de adaptación psicológica (véase Journal of International Students para más información). Presión académica y de visado: Hay mucho más en juego. No solo debes mantenerte comprometido académicamente, sino que si no logras ciertos indicadores (como mantener tus calificaciones), también debes considerar la rapidez con la que esto puede traducirse en la pérdida de tu visa y la deportación, lo que genera altos niveles de ansiedad (a menudo ocultos). Carga financiera: Las altas tasas y la volatilidad del tipo de cambio pueden ser una preocupación a largo plazo, que en ocasiones restringe el acceso a servicios importantes como la atención médica. Estas son las razones por las que los programas universitarios de apoyo a la salud mental deben ser especializados y no generales. Para comprender mejor estas brechas culturales, lee: Barreras lingüísticas y brechas culturales: lo que realmente preocupa a los estudiantes.
La mayor barrera: el estigma cultural en torno a la búsqueda de ayuda
Quizás una de las mayores barreras para acceder a servicios de salud mental sin salir del país es la vergüenza cultural de buscar asesoramiento o terapia. En muchas culturas, buscar terapia no se considera un paso adelante, sino más bien un fallo familiar o una debilidad. Este estigma se manifiesta como:
- Silencio y negación: Los estudiantes tienden a internalizar la lucha, ya que temen que sus familias en casa o sus compañeros en el campus los juzguen.
- Subutilización: Estudios en EE. UU. y a nivel mundial indican sistemáticamente una brecha considerable en la utilización de servicios. Incluso cuando los estudiantes internacionales dan positivo en las pruebas de salud mental, su utilización de servicios profesionales puede ser significativamente menor que la de los estudiantes nacionales; a veces, llega al 50 % o más, según estudios publicados por universidades (p. ej., el Estudio de Mentes Saludables).
- Atribución errónea de síntomas: Los estudiantes pueden atribuir los síntomas de salud mental a síntomas físicos o preocupaciones espirituales, lo que los deriva a médicos de atención primaria o líderes espirituales en lugar de a consejeros del campus.
Todas las conclusiones sobre el bienestar de los estudiantes internacionales en el campus deben partir de voces estudiantiles confiables y vínculos culturales para desestigmatizar la salud mental de los estudiantes internacionales.
Construyendo sistemas de apoyo efectivos y culturalmente competentes
Esta transición hacia iniciativas proactivas de bienestar estudiantil que eviten crisis requiere cambios estructurales, de personal y tecnológicos fundamentales.
A. Dotación de personal y capacitación: la solución principal
El cambio más revolucionario que una universidad puede implementar es capacitar al personal de su centro de asesoramiento en asesoramiento intercultural.
- Reclutamiento para la diversidad: Contrate consejeros culturalmente diversos o consejeros residentes en el extranjero durante varios años, para que puedan desarrollar la confianza y la relación de los clientes o estudiantes de inmediato.
- Capacitación obligatoria: El personal profesional debe someterse a un desarrollo profesional continuo, centrándose específicamente en la comprensión de las diferencias culturales, como las diferencias en el sistema familiar, las diferencias en los estilos de comunicación y cómo el estrés se manifiesta de manera diferente en las diferentes culturas.
- Enlace y embajadores: Tener enlaces (personal profesional o estudiantes capacitados) que se especialicen en trabajar con estudiantes internacionales creará un sistema de apoyo para la atención de la salud mental, al tiempo que reduce el factor intimidante de atravesar un centro de asesoramiento al proporcionar un puente.
B. Accesibilidad mediante tecnología y flexibilidad
Debido a las múltiples diferencias geográficas y/o de zona horaria, los modelos convencionales de asesoramiento presencial de 9 a 5 rara vez son suficientes. El acceso virtual de alta calidad es la solución.
- Plataformas digitales 24/7: Colabore con plataformas internacionales seguras de telesalud para brindar acceso a profesionales capacitados que suelen hablar el idioma materno de los estudiantes, a cualquier hora del día o de la noche.
- Apps de bienestar multilingües: Puede personalizar o desarrollar un recurso digital de salud mental para estudiantes internacionales de todo el mundo, que puede incluir meditaciones guiadas, actividades de manejo del estrés o herramientas de autorreflexión, en el idioma más común del campus.
- Colaboración externa: Las instituciones pueden asociarse con proveedores de salud mental u ONG reconocidos y verificados externamente, familiarizados con el trabajo con poblaciones estudiantiles internacionales, lo que facilita la ampliación de la capacidad de manera oportuna. Si su universidad está considerando este tipo de modelos, obtenga más información aquí en uninewsletter.
Más allá de la sala de asesoramiento: creando una cultura de pertenencia
El bienestar mental no es solo responsabilidad del centro de orientación, sino que también debe ser una parte integral del plan de bienestar del campus, implementado en todo el entorno académico y social.
Empoderamiento del profesorado y los compañeros
El profesorado y los asesores académicos suelen ser los primeros en detectar a un estudiante con dificultades. Su participación es fundamental desde el principio para detectar la angustia y derivarlo de manera adecuada y oportuna.
- Capacitación para el profesorado: Brinda capacitaciones breves y obligatorias para que TODOS los profesores y asesores reconozcan los signos comunes de angustia (por ejemplo, bajadas de calificaciones, mayor aislamiento, ausentismo constante) y proporcionen una transferencia cordial a los servicios de apoyo.
- Redes entre pares: Luego, puede implementar iniciativas sólidas para el bienestar estudiantil mediante la ayuda de compañeros, programas de apoyo entre pares o programas de compañeros. Emparejar a nuevos estudiantes internacionales con estudiantes más consolidados, especialmente aquellos de la misma cultura, les permite contar con alguien, como mínimo, para combatir el aislamiento, a la vez que les ofrece menos presión para hablar con alguien, como el profesorado o un orientador, sobre cómo adaptarse a su nueva vida.
- Sensibilidad cultural en el aula: Finalmente, recomendamos al profesorado que transmita a los estudiantes que son conscientes de la presión o las diferencias culturales que experimentan, y que aboguen por la consideración e incluso la modificación de las formas más tradicionales de realizar proyectos grupales. Por ejemplo, algunas culturas pueden adoptar un enfoque diferente para debatir un proyecto en equipo. También puede leer este artículo específico sobre sus iniciativas en materia de movilidad y bienestar estudiantil internacional: Cómo las crisis climáticas y sanitarias están influyendo en la movilidad estudiantil internacional.
Programación proactiva y preventiva
El enfoque debe centrarse en la prevención. En lugar de actuar reactivamente o esperar a que se produzca una crisis, las universidades deberían integrar el bienestar de forma proactiva en el ciclo de vida estudiantil internacional.
- Orientación obligatoria sobre bienestar: Incorpore una sesión centrada en la salud mental en la orientación estudiantil internacional que desestigmatice el diálogo y, al mismo tiempo, explique detalladamente los servicios de salud mental que se ofrecen a los estudiantes internacionales.
- Actividades para el desarrollo comunitario: Cree eventos accesibles en el campus que animen a los estudiantes a interactuar entre sí fuera de sus comunidades habituales de pares. Por ejemplo, crear actividades en el campus que celebren la cultura y que combinen a estudiantes nacionales e internacionales para que interactúen entre sí.
- Talleres sobre estrés académico: Crear talleres centrados en los desafíos académicos que afectan la salud mental de los estudiantes durante sus estudios en el extranjero. Por ejemplo, los temas pueden incluir las realidades académicas y de actitud en torno a la integridad académica, la gestión del tiempo en un nuevo sistema académico y la carga de trabajo en clases exigentes.
El futuro del apoyo estudiantil global y la autoridad institucional
Con el aumento de estudiantes que estudian en el extranjero, el apoyo institucional se ha vuelto más complejo. Nuestra esperanza es desarrollar programas universitarios de apoyo a la salud mental sostenibles, innovadores y sostenibles que consideren a la diversa población estudiantil como un beneficio y no como una carga. Al adoptar modelos innovadores e interculturales de asesoramiento y promover una cultura de pertenencia genuina en sus campus, las universidades cumplen con su deber de cuidado y se distinguen como instituciones genuinamente globales. Para obtener asesoramiento competente sobre este asunto urgente y crítico, las universidades también pueden priorizar todas las estrategias y propuestas de salud mental establecidas por la
Organización Mundial de la Salud (OMS). Es hora de ir más allá de la lista de verificación y adoptar un modelo de apoyo aún más sofisticado.