Publicado el nov. 2025
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Las trayectorias profesionales rara vez son líneas rectas. La mía, desde regulador gubernamental hasta líder académico, ha estado marcada por decisiones calculadas, oportunidades fortuitas y un profundo sentido de propósito. El viaje me ha enseñado que la evolución profesional a menudo se produce en la intersección entre la preparación y la posibilidad. Mi trayectoria profesional no tradicional, desde trabajar en inspecciones de instalaciones como físico sanitario en la Autoridad Federal de Regulación Nuclear de los Emiratos Árabes Unidos hasta dirigir un departamento académico de éxito económico, encierra importantes lecciones para los estudiantes que trazan sus futuros cursos profesionales.
Estableciendo mis bases
Mi vida profesional en el ámbito de la salud y la seguridad medioambiental no comenzó en las aulas, sino sobre el terreno. Tras completar mi licenciatura en Física Médica, un diploma de posgrado del OIEA y un máster en Protección Radiológica y Seguridad de las Fuentes de Radiación, en 2008 me convertí en coordinador de HSE en el Consejo Supremo del Petróleo de los Emiratos Árabes Unidos.
Inmediatamente me atrajo la aplicación tangible y real de la salud y la seguridad. Trabajar en el sector del petróleo y el gas me expuso a radionucleidos naturales, sistemas de dosimetría personal y la compleja tarea de mantener el cumplimiento normativo. Era un trabajo exigente, dinámico y profundamente satisfactorio.
En 2010, me incorporé a la Autoridad Federal de Regulación Nuclear de los Emiratos Árabes Unidos (FANR) como físico sanitario, cargo que ocupé durante siete años. Allí me encontré en la encrucijada entre la ciencia, la política y la protección pública, y realicé más de 100 inspecciones de instalaciones en los sectores nuclear, médico e industrial. Cada inspección era única, desde unidades de radioterapia en hospitales hasta instalaciones radiográficas en la industria pesada. Mi misión era garantizar el cumplimiento de las normas internacionales de seguridad y proteger a los trabajadores, al público y al medio ambiente.
La inspección reguladora era un trabajo exigente. No solo requería precisión técnica, sino también empatía y comunicación. Como inspector, aprendí que el objetivo no era simplemente encontrar fallos, sino ayudar a las organizaciones a resolver problemas y crear una cultura de seguridad.
El punto de inflexión: mi entrada en el mundo académico
Después de casi una década en puestos de regulación, tomé una decisión sorprendente: me matriculé en un programa de doctorado en la Universidad de los Emiratos Árabes Unidos. Tras obtener mi doctorado, rápidamente consideré la posibilidad de realizar una investigación posdoctoral. Muchos colegas me preguntaron por qué iba a dejar un puesto estable y respetado. La respuesta era sencilla: quería ampliar mi impacto.
Aunque mi trabajo en el ámbito regulatorio era satisfactorio, me sentía atraída por la investigación y la educación. Con el tiempo, empecé a notar problemas recurrentes en todas las instalaciones: lagunas en la formación, procedimientos obsoletos y desconocimiento de los riesgos emergentes. Me di cuenta de que podía tener un impacto más amplio y duradero abordando estos problemas sistémicos a través de la investigación y la enseñanza a la próxima generación de profesionales en salud y seguridad ambiental.
La transición de vuelta al mundo académico mientras trabajaba a tiempo completo no fue fácil; volver a la vida estudiantil supuso un gran sacrificio. Equilibrar las obligaciones profesionales con la investigación requería precisión, disciplina y mucha resiliencia. Pero sabía que el coste de oportunidad de continuar mi formación acabaría generando nuevas oportunidades y me permitiría contribuir de formas que antes no había podido.
Mi investigación posdoctoral en la Universidad de Carleton, Canadá, que se centró en el experimento de detección de materia oscura DEAP-3600, amplió mi comprensión de la colaboración científica a gran escala y la investigación de precisión. Participar en un proyecto internacional de esta envergadura me enseñó el valor del rigor analítico, el trabajo en equipo y la gestión meticulosa de los datos, habilidades que siguen influyendo en mi liderazgo actual.
De regulador a educador: habilidades transferibles
Mis años como regulador siguen marcando mi enfoque académico. Las habilidades que desarrollé en este campo se traducen directamente en mi docencia, investigación y liderazgo:
Liderazgo académico: lecciones de la administración
Como director del Departamento de Salud Pública y Medioambiental de la ADU, llegué a comprender que el liderazgo académico es el arte de crear un entorno en el que tanto el profesorado como los estudiantes puedan prosperar. Un día típico podía incluir la planificación estratégica, la revisión de propuestas de subvenciones, el asesoramiento a los estudiantes o la representación del departamento en las reuniones de la universidad.
Cuando asumí la presidencia, mis objetivos principales eran fortalecer nuestras asociaciones con la industria y enriquecer la experiencia de los estudiantes. Me enorgullece decir que durante mi mandato logramos ambos objetivos: establecimos colaboraciones con importantes organizaciones de los Emiratos Árabes Unidos y de todo el mundo y ampliamos significativamente nuestra oferta de posgrados.
Creo que este éxito se basó en un liderazgo colaborativo. Apoyar a los miembros del cuerpo docente en la consecución de sus ambiciones de investigación y dotarles de los recursos necesarios para tener éxito siempre ha sido fundamental en mi enfoque. También estoy profundamente comprometida con el éxito de los estudiantes: ver cómo se gradúan y emprenden carreras impactantes es una de las partes más gratificantes de mi trabajo.
Equilibrar la investigación, la docencia y el liderazgo exige una gestión del tiempo excepcional. Aprendí al principio de mi carrera que nadie puede hacerlo todo solo. La delegación, la priorización y el trabajo en equipo son esenciales. También me aseguro de reservar tiempo para mi propia investigación y la tutoría de los estudiantes, ya que esto me mantiene conectada con la pasión que me llevó inicialmente al mundo académico.
Consejo para los estudiantes: aceptad el proceso
Mirando atrás, puedo decir con confianza que una carrera satisfactoria rara vez es lineal. Está moldeada por la curiosidad, la adaptabilidad y el coraje. Al comienzo de mi carrera, nunca imaginé que pasaría del trabajo regulatorio al mundo académico. Sin embargo, mantenerme abierta a las oportunidades y seguir aprendiendo me guió hacia un camino que siento que está verdaderamente alineado con mis valores.
Mi consejo para los estudiantes es que acojan con entusiasmo cada experiencia (prácticas, trabajos a tiempo parcial, trabajo voluntario y proyectos de investigación), ya que todas ellas contribuyen a su crecimiento profesional, aunque su relevancia no sea evidente de inmediato. Algunas de las experiencias más transformadoras provienen de lugares inesperados.
El mundo está cambiando a un ritmo sin precedentes. Las profesiones que hoy no existen serán vitales mañana. Por eso, el aprendizaje permanente, el pensamiento crítico, la comunicación y la adaptabilidad son los verdaderos pilares del éxito.
Cuando se trata de cambios profesionales, sé reflexivo y valiente. Considera cómo cada oportunidad se alinea con tus valores y objetivos a largo plazo, pero no rehúyas los riesgos calculados. El crecimiento se produce cuando salimos de nuestra zona de confort.
El valor de la experiencia práctica
Creo firmemente en el poder del aprendizaje experiencial. La teoría es importante, pero la experiencia práctica le da vida. Animo a mis alumnos a realizar prácticas, programas cooperativos y proyectos de investigación que les permitan aplicar los conceptos aprendidos en el aula en entornos prácticos.
Las certificaciones profesionales y la formación continua también son muy valiosas. A lo largo de mi carrera, he obtenido certificaciones como el Certificado Internacional NEBOSH, IOSH Leading Safely y he alcanzado el estatus de Científico Colegiado y Miembro Senior (SPHEA) y, actualmente, estoy estudiando el estatus de Miembro Principal (PFHEA). Estas credenciales demuestran la competencia profesional y abren las puertas a nuevas oportunidades. Siempre aconsejo a los estudiantes que exploren las certificaciones relevantes para su campo y que las consideren parte de un viaje de aprendizaje permanente.
Mirando hacia el futuro
De cara al futuro, mi objetivo es seguir contribuyendo al crecimiento del conocimiento en materia de salud ambiental, seguridad y sostenibilidad, al tiempo que preparo a la próxima generación de profesionales para abordar los nuevos retos globales. También espero ampliar mi labor de consultoría, aplicando tanto mi experiencia en materia de regulación como mis conocimientos académicos para ayudar a las organizaciones a reforzar sus programas de salud y seguridad.
Si hay un mensaje que espero transmitir a mis alumnos, es este: vuestra carrera es un viaje, no un destino. Cada oportunidad, cada éxito e incluso cada revés contribuye a vuestro crecimiento. Con una base sólida de habilidades críticas, un compromiso con el aprendizaje continuo y el valor de evolucionar, podéis construir una carrera que sea significativa e impactante. El camino puede no ser siempre recto, pero eso es precisamente lo que hace que el viaje merezca la pena.